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Elecciones generales en España: una victoria socialista triste y corta, por Juan Luis Manfredi, en The Conversation

11/11/2019
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Elecciones generales en España: una victoria socialista triste y corta, por Juan Luis Manfredi, en The Conversation

11/11/2019

Juan Luis Manfredi, Universidad de Castilla-La Mancha

Las elecciones en España al Congreso y al Senado no representan una segunda vuelta, un referendo ni un test presidencial. No se puede comparar con la convocatoria del 28 de abril ni con otra cita previa, a pesar de la sobreactuación estratégica de los líderes políticos. Tanto CIS, tanto asesor áulico, y tanta campaña basada en redes y memes rinde cuentas ahora.

En España ha florecido el multipartidismo con características propias y presenta números para quedarse una larga temporada. En la nueva legislatura, el escenario es aún más complejo que hace 6 meses. Los españoles –y sus gobernantes– aún aprendemos a navegar sin bipartidismos fuertes y tenemos que aprender los significados de las palabras negociar, coalición, estabilidad o consenso en el nombramiento de altos cargos. Nadie ha dicho que vaya a ser fácil. Ante el nuevo escenario, así queda cada partido.

Resultados provisionales al Congreso de los Diputados de España con el 99'9% del voto escrutado. Ministerio de Interior - Gobierno de España.

La triste victoria de la izquierda

El PSOE fluctúa, pero mantiene su poder electoral. Es una victoria triste, que además hunde a sus compañeros de viaje a un lado y el otro del arco parlamentario. No ofrece grandes posibilidades de gobierno, ya que el hundimiento de Unidas Podemos no se ve complementado con un ascenso de Más País.

Por la derecha, la desaparición de Ciudadanos obliga a combinaciones que anticipan inestabilidad. Sánchez aún estará a la cabeza de las negociaciones, pero su poder para ampliar la base electoral o tender puentes es discutible. El ganador ha perdido, tanto por el desgaste emocional de sus votantes como por la pérdida de posibles apoyos. No está en mejor posición.

El PP respira

El Partido Popular ha recuperado el paso. Vuelve a escena como una alternativa sólida para el gobierno, sea ahora o en la siguiente legislatura. Es el eje sobre el que pivotará la oposición con mayúscula. Era esperable. El votante popular es bastante fiel a su partido, si bien los destellos de Ciudadanos y la crisis reputacional (aka, la corrupción) ensombrecieron la última etapa. Este tiempo, mas la lección aprendida de recuperar a Ana Pastor y otros rostros limpios de aquella época, ha devuelto la ilusión a su votante. Ahora tendrá que respetar más a Vox, con el riesgo que supone compartir electorado. El segundo partido respira, aleja el fantasma del declive y crece cuatro puntos. Hay Pablo Casado para componer una candidatura en el medio plazo.

Ultraderecha crecida

El tercero, Vox, resulta el ganador de esta convocatoria. Porque hace unos meses apenas tenía algunos concejales sueltos y poca actividad real. Ha aprendido muy rápido de las maneras trumpistas de hacer campaña: mucho ruido mediático, atención directa a población vulnerables ante asuntos espinosos (inmigración) y una pizca de euroescepticismo (Bruselas no representa a Europa).

Es un nacionalismo español que bebe del descontento social ante las instituciones y que capta votos en barrios de tradición progresista y en sectores conservadores cansados de las autonomías y otras amenazas, reales o imaginarias. Es un ganador neto porque ahora es un partido que podrá participar en todas las instituciones por derecho propio, tendrá representación en multitud de órganos de gobierno como la Mesa del Congreso o la Diputación permanente del mismo, así como una voz en la renovación de instituciones. A su manera, el liderazgo fuerte de Abascal gusta y se gusta. Estará crecido.

Menos Podemos

La ortodoxia de Unidas Podemos gusta a sus votantes, que es a quienes Pablo Iglesias dirige sus mensajes. A pesar de la pérdida de voto directo y de escaños, Unidas Podemos ha mantenido alrededor del 12% del voto escrutado. No es un desastre, pero sí muestra el camino de desfallecimiento de la propuesta morada. Pablo Iglesias mantendrá su postura firme, que es aquello que gusta a sus electores.

Por su parte, Más País no ha sido capaz de articular un mensaje alternativo a la izquierda ortodoxa. De momento, el electorado no apoya una izquierda verde y progresista, o bien su estructura fuera de la M30 es claramente insuficiente. A Errejón le queda una temporada larga de aprendizaje en el ostracismo del grupo mixto.

Ciudadanos disueltos

Ciudadanos se desvanece. De forma literal. De tocar el cielo en abril, pasa a un porcentaje de voto similar a UCD en las generales de octubre de 1982. No parece buen augurio. No tiene un votante fiel ni una identidad clara, porque los partidarios de mano dura en Cataluña ya pueden votar a Vox sin complejos, mientras que los progresistas liberales han vuelto definitivamente al PSOE. Los conservadores clásicos vuelven a su casa, el PP. Tanta transferencia de voto ha acabado con el proyecto político de Rivera, que pierde fuerza incluso en Cataluña. El partido no ha superado la crisis de madurez que apuntamos en abril. Ahora ni siquiera Arrimadas parece una alternativa creíble. Les conviene, al fin, una legislatura larga.

Estancamiento nacionalista catalán

Los nacionalistas catalanes no crecen, pero tampoco bajan. Representan un tipo de votante fiel a unos ideales, que se reparten entre ERC y las sucesivas nomenclaturas de Junts per Cat o la irrupción de la CUP. Los 23 diputados tendrán espacio para exponer sus ideas y visibilizar el malestar de una cierta parte de la sociedad catalana con el modelo político vigente desde 1978.

Crecimiento nacionalista vasco

En el País Vasco, crecen PNV y Bildu. Su voz será relevante para terminar de conformar la estabilidad política de los próximos años. El resto de partidos están por calar. Nafarroa Bai, Teruel Existe, el PRC o la Coalición por Melilla indican la oportunidad de los partidos locales por apalancar la desafección y proyectarla al escenario de la Carrera de San Jerónimo.

En suma, la XIV Legislatura promete emociones fuertes. No se la pierdan. Puede que dure poco.The Conversation

Juan Luis Manfredi, Profesor titular de Periodismo, Universidad de Castilla-La Mancha

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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